Si no entiendo lo que quiero, si me pierdo entre tus dedos, si no entiendo mi lamento, si lo escondo entre mis dedos, si no entiendo lo que quiero, lo disfrazo con mi cuerpo, si no entiendo mi lamento, lo entretengo con tus besos...
Son tus manos las cuerdas que aprisionan mis sentidos, tu mirada, la esencia de mi cuerpo, el erotismo de unos sueños que me llevan a una lujuria sinuosa en el abismo de la noche.
Boceto de ejercicio creativo. La frase acompañara a la figura masculina, que tambien ira acompañado de cuerdas.
En este espacio, reducido y a la vez inmenso, me decanto por una breve introducción a lo que intento de mostrar. Desde siempre, mi cabeza ha jugueteado con ser el dueño de un pincel, dos colores y un trozo de papel. Fue mi madre la primera en regalarme mi primer "juguete artístico", una caja con plastilina y palillos de modelar; "Para que mi chico se distraiga" decía mientras la miraba sorprendido. Lo primero que modele, mi animal favorito, un pequeño gato, preferencia al igual que otras tantas, que comparto con ella. Hoy pienso si fue el azar quien lo trajo hasta mis manos, o el deseo frustrado de mi madre de ser "artista", lo único que se, que ese día fue el comienzo de mi largo camino sobre un mundo que aun a día de hoy, es el único que me comprende en los momentos mas difíciles, que me desespera y me serena, que me sonsaca y me rebuzna, que como si de mi mayor amante se tratara, acelera y sosiega mis sentimientos mas íntimos, los que en este espacio, intento compartir.